Genocidio de expectativas
Por Matías de Urraza En un cálido almuerzo, un viernes de noviembre, un comensal de la mesa en que estaba esbozó la frase que dio nombre a este artículo. Es cierto que las campañas políticas son un cúmulo de promesas por parte los candidatos y otro tanto de expectativas por parte de los votantes. Todo tan real como el submundo de aspiraciones de los integrantes de las segundas líneas dirigenciales. Ordas de especialistas en roscas que saben perfectamente lo que hay que hacer, pero nunca nadie les dio la posibilidad de demostrarlo en la forma y condiciones que ellos hubiesen deseado. La ansiedad por conquistar el poder puede ser contraproducente si no es satisfecha. Casi tanto como la insatisfacción que produce el enterarse que no se podrán ocupar los lugares que se ansiaban. Esto no puede ni debe dar lugar al individualismo y la indiferencia por parte de los dirigentes políticos. Puede ser que situaciones de este estilo se empiecen a dar con el gobierno que empieza en poc...