Discapacidad: entre la inclusión y la agresividad
Por Matías de Urraza
Dedicado a mi viejo, quien originó el tema y puso el título a estas letras
Publicado el 5 de enero de 2019 en
https://www.0221.com.ar/nota/2019-1-5-14-42-0-discapacidad-entre-la-inclusion-y-la-agresividad
Dedicado a mi viejo, quien originó el tema y puso el título a estas letras
Hace días vengo pensando en escribir sobre el tema de la
discapacidad y ayer leí que entramos en la semana dedicada internacionalmente a
esta cuestión.
Dicen que muchas uno evalúa los asuntos en función de lo que
le ocurre en el metro cuadrado en que vive para después extrapolar ese análisis
a la realidad que nos circunda.
El hecho particular que me ocurrió fue acompañar a mi padre
al banco hace unos días. Tiene algunas dificultades físicas que le impiden
caminar bien y mantener el equilibrio de modo adecuado.
Tuvimos una larga cola de espera en la calle para poder
ingresar a la sucursal y luego otro tanto para lograr que nos atienda alguien
que nos orientara sobre cómo hacer el trámite.
Ninguna baranda ni rampa acompañó el trayecto de mi padre hasta la
empleada que nos orientó. Hasta allí
todo fue dificultad y esfuerzo.
Esperamos unos minutos sentados mientras veíamos una persona
con muletas que tenía enormes dificultades para circular por el banco. Fue en ese instante cuando nos atendió otra
empleada con muy buenas disposiciones.
Al terminar el trámite, le sugerí a quien nos atendía que
planeasen poner barandas en el edificio para que las personas discapacitadas
pudiesen circular con mayor facilidad. Me contestó que recibía la sugerencia,
pero que la veía inviable y que me invitaba a ver la cocina del banco para
verificar el desastre edilicio en que trabajan.
Puede parecer razonable la respuesta de la muy buena
empleada bancaria, pero también muestra el sentir platense para con los
discapacitados. Una ciudad muy bien
planificada en muchos aspectos y sentidos, pero tremendamente agresiva con los
disminuidos física y mentalmente.
Tenemos mucho por hacer en este tema que perjudica a cerca
del 10 % de la población, personas que terminan optando por salir lo menos posible de su
casa dadas las dificultades que le ofrece la ciudad.
Mucho puede hacer el Estado en sus muy distintos niveles y
poderes en los casi tres mil inmuebles que alquila o tiene en propiedad en la
ciudad. Puede poner cantidad de rampas y
barandas que ayuden a la mejor circulación de aquellos que menos tienen mental
o físicamente.
También sumaría bastante que arregle sus veredas como un
vecino más. Hoy tenemos cantidad de
metros cuadrados de veredas rotas que corresponden a edificios públicos,
lugares intransitables para cualquier discapacitado.
Los privados también son culpables en algún sentido. ¿Cuántos bares y restaurantes conocemos que
tienen baños a los que se acceden por escalera? ¿Cuándo interés ponemos cada
uno de nosotros en que la ciudad cuente con espacios de esparcimiento y
diversión públicos y privados para discapacitados?
La ciudad de La Plata tiene el deber de saldar esta deuda
que no pertenece a ningún partido ni agrupación política. Es algo que nos debemos todos como
ciudad. Nos debemos una política pública
en este sentido.
Hay mucho por
regular. Hay mucho por proponer. Hay mucho por hacer. Pero sobre todo hay que
tener una mirada mucho más amplia e inclusiva que ayude a mirar al otro más
allá de nuestros propios intereses y dificultades. Todos nos necesitamos a todos más de lo que
creemos.
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