Tiempo de moderados
Por Matías de Urraza
La pandemia tuvo efectos de todo tipo en las democracias del
mundo. Uno de ellos es que donde hubo
elecciones, ganó la oposición sin importar que el gobierno fuese de izquierda o
de derecha. Alguno podría decir que la
excepción que confirma la regla fue Madrid, donde ganó el oficialismo local pero...en
rechazo al oficialismo nacional.
La pregunta que podemos hacernos es si este comportamiento
puede reflejarse en el próximo turno electoral argentino. El rechazo en nuestro caso podría darse - en primer
lugar - a la imperante grieta. La
población está hastiada y empieza a sentirse ajena a las peleas entre facciones
políticas. Si bien las crisis suelen
acentuar las polarizaciones, en el caso argentino puede ser muy riesgoso
inclinarse por alternativas extremas. Son muchos los años que llevamos envueltos en la faz agonal de la política. El
argentino medio necesita soluciones a sus problemas y ve que muchos países en el
mundo han logrado salir adelante con liderazgo y unidad nacional.
El oficialismo sabe que el consenso no es algo propio de su
forma de ser, pero también sabe que fue la solución que encontraron tanto Menem
como Duhalde para las crisis de 1989 y 2001 respectivamente. En un tibio intento de buscar un candidato
dialoguista, está midiendo electoralmente al siempre taquillero Daniel Scioli
para encabezar la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos
Aires.
La oposición, como acto reflejo sacó a María Eugenia Vidal
del potencial escenario electoral bonaerense.
Se evita así la discusión alrededor de gestiones pasadas más que de
propuestas a futuro. Su lugar puede ser
ocupado por un emblema de la moderación y el diálogo como es el vicejefe de
gobierno porteño Diego Santilli.
Como tercera opción moderada, empieza a asomar Florencio
Randazzo y su incipiente armado de peronistas desencantados, vecinalistas y
margaritos. Su techo electoral dependerá
de cuán anti grieta sea. Si se presenta
como la mejor opción “ni Macri ni Cristina” sumará más votos. Si cae en la tentación del fácil discurso
opositor a la vicepresidente, terminará siendo una opción poco tentadora para
el electorado de centro, que podría terminar optando por el voto útil apoyando
a la coalición de Juntos por el Cambio.

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