Por qué nos resistimos a la verdad?


Por Matías de Urraza

Una de las virtudes más atractivas es la veracidad, que podría definirse como "amor a la verdad". Es atractiva hasta que descubrimos algo que nos duele o desencanta. Eso que en lo personal genera compromisos y dolores, en la población no tiene obstáculos y es un vector que siempre empuja a más.
En Argentina está hoy más vigente que nunca el viejo adagio televisivo "El Pueblo quiere saber".  Imputados, indagados, detenidos, arrepentidos....Todo argentino merece saber la verdad.  Es más, como nación estamos en busca de la verdad.  Queremos saber en igual medida si existen o existieron hechos de corrupción tanto como cuáles son las perspectivas reales de la economía.
La famosa frase evangélica "La verdad os hará libres" es otra de las que toma relevancia en estos momentos.  El año que viene nos enfrentaremos a un proceso electoral distinto.  Tal vez seamos más libres a la hora de votar.  Sabremos qué opinan los candidatos sobre el tema del aborto, si estuvieron involucrados en causas de corrupción o no.  Allí cada uno tendrá mayor libertad fruto de un mayor conocimiento de elaborar un voto donde pueden tener mayor o menor peso sus creencias morales o políticas.  Lo que nadie puede dejar de hacer es votar en contra de lo que le dicta su conciencia.
En el difícil camino de la búsqueda de la verdad, muchas veces tendremos que aceptar que no siempre tenemos razón.  El compromiso por la defensa de la verdad puede hacernos caer en el error del pensamiento único.  La verdad da unidad y el pensamiento diversidad.  Las distintas perspectivas de la realidad ayudan a enriquecerla y a entenderla mejor siempre y cuando se esté dispuesto a escuchar al otro, sin estigmatizarlo ni denostarlo por pensar distinto.
La veracidad es una virtud que siempre va acompañada de la transparencia y la naturalidad.  Cuando uno tiene que impostar o dejar de mostrar algo en su discurso o idea política quiere decir que algo no anda bien.  Hay una verdad que estamos negando. Ese negacionismo no nos ayuda a progresar ni a llegar al lugar común donde se resuelven los problemas: el origen.
Tenemos una buena oportunidad por delante.  Aprovecharla o no depende de nosotros.  A lo que no podemos renunciar como argentinos y ciudadanos del mundo es defender, buscar y amar la verdad.

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