Argentina 2019: Volver al futuro
Por Ángel Marino
Como en la ochentosa película de Michael Fox, Argentina vive dentro de un DeLorean que la hace ir y venir del presente al pasado todo el tiempo discutiendo si todo tiempo pasado fue mejor.
Los argentinos se disponen a ir a las urnas el año que viene discutiendo sobre el pasado. Basados en el éxito habitual del voto anti, los dos principales contendientes del escenario electoral 2019 proponen lo mismo. De un lado, Macri propone no volver al pasado remoto de los 12 años de gestión K. Del otro lado, Cristina propone no volver al pasado inmediato mostrando todas las debilidades del modelo económico y social actual.
En el medio aparecen dos lánguidas propuestas casi fuera del cuadro electoral. Una pálida foto del peronismo federal, que no quiere ser ninguno de los dos pasados pero tampoco se anima a ser futuro. Y al lado está el incipiente armado del progresismo que recuerda a la vieja letra de la canción de los Enanitos Verdes: "...que siempre quiso y nunca pudo amar...". Sus cabezas llevan demasiados años en la política activa como para oler a futuro.
Todo este cuadro de situación no seduce a un electorado que - si las elecciones fuesen hoy - estaría yendo a votar con resignación más que con ilusión y esperanza.
Por eso llegó el momento de volver al futuro, de volver a lo más genuino y más lindo que tienen las campañas políticas: vender futuro. Hoy ningún candidato a presidente puede venderlo y eso lo aleja cada vez más del desinteresado votante. Qué ilusión puede generar votar a alguien que sólo tira diagnósticos de situación grises?
Aquel político o política que tenga mejor capacidad de construir una visión de futuro en medio de esta diáspora electoral tiene chance de dar el hoy lejano batacazo. Se trata sólo de intentarlo. Se trata de volver al futuro....
Como en la ochentosa película de Michael Fox, Argentina vive dentro de un DeLorean que la hace ir y venir del presente al pasado todo el tiempo discutiendo si todo tiempo pasado fue mejor.
Los argentinos se disponen a ir a las urnas el año que viene discutiendo sobre el pasado. Basados en el éxito habitual del voto anti, los dos principales contendientes del escenario electoral 2019 proponen lo mismo. De un lado, Macri propone no volver al pasado remoto de los 12 años de gestión K. Del otro lado, Cristina propone no volver al pasado inmediato mostrando todas las debilidades del modelo económico y social actual.
En el medio aparecen dos lánguidas propuestas casi fuera del cuadro electoral. Una pálida foto del peronismo federal, que no quiere ser ninguno de los dos pasados pero tampoco se anima a ser futuro. Y al lado está el incipiente armado del progresismo que recuerda a la vieja letra de la canción de los Enanitos Verdes: "...que siempre quiso y nunca pudo amar...". Sus cabezas llevan demasiados años en la política activa como para oler a futuro.
Todo este cuadro de situación no seduce a un electorado que - si las elecciones fuesen hoy - estaría yendo a votar con resignación más que con ilusión y esperanza.
Por eso llegó el momento de volver al futuro, de volver a lo más genuino y más lindo que tienen las campañas políticas: vender futuro. Hoy ningún candidato a presidente puede venderlo y eso lo aleja cada vez más del desinteresado votante. Qué ilusión puede generar votar a alguien que sólo tira diagnósticos de situación grises?
Aquel político o política que tenga mejor capacidad de construir una visión de futuro en medio de esta diáspora electoral tiene chance de dar el hoy lejano batacazo. Se trata sólo de intentarlo. Se trata de volver al futuro....

Comentarios
Publicar un comentario