Campamento en la grieta

Por Ángel Marino

En la Argentina actual, las dos principales fuerzas políticas disfrutan de la grieta.  Le hablan a los suyos y viven de los errores ajenos.  No interesa qué piensa o qué dice el otro salvo cuándo es necesario ridicularizarlo o estigmatizarlo.
Entre esos dos polos antagónicos que responden a la auténtica faz agonal de la política está la grieta que impide ver la existencia del otro.  Si - como decía La Campora - "la patria es el otro" y éste no existe...La patria no existe y sólo existen intereses particulares sectoriales.
En esa grieta tan real como imaginaria se han empezado a instalar tiendas de campaña cual usurpadores de terrenos baldíos que necesitan un lugar físico en el que sobrevivir.  Empezó allí a pulular primero Massa, luego se sumó Margarita....Todo parecía, es más aún parece, un sinsentido.
Ese germen del ´17 hizo que se vayan sumando otros actores por distintos ángulos.  Por el lado massita se sumó Urtubey, Schiaretti y Pichetto para armar una coalición más consistente junto un puñado de gobernadores peronistas.  Por el lado margarito se configura un polo progresista con Alfonsín y el socialismo santafesino.
Todo empieza a confluir en un armado con un volumen y color que no es fácilmente despreciable.  Hay gobernadores, intendentes, legisladores.  A ambos lados de la grieta los necesitan. Ya sea para aprobar un presupuesto que garantice gobernabilidad en un difícil año electoral o para nombrar miembros en el Consejo de la Magistratura que definan cuestiones sensibles referidas a la justicia.
Se suman a ese campamento pero desde el otro lado del río dos tipos de outsiders....Los individualistas narcisistas que van a probar suerte con el hastío de la población y los idealistas celestes marginados y burlados por los formadores de opinión pública en las redes y los medios masivos de comunicación. 
Desde allí y en silencio todos construyen.  Nadie cree en ellos ni los tienen en cuenta aún.  En conjunto representan cerca del 40% de intención de voto.  Algo que no es despreciable pero ni ninguna facción oficialista o K le interesa seducir. 
Los que viven de campamento disfrutan de la naturaleza, no tienen nada que perder, entienden lo que es vivir a la intemperie.  La adversidad los une.  O se suman entre ellos, dialogan y se unen.  Hay que tener cuidado...Tal vez algún día extiendan esa unidad a los ciudadanos, dejen el campamento y sorprendan a los promotores de la grieta.  Basta con que logren un segundo puesto en la elección general y planteen que la discusión sea grieta o no grieta...
La grieta hasta ahora ganó elecciones pero no fue efectiva para gobernar.  No vaya a ser que venga un electorado que quiera alguien que lo gobierne....

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