Macri debería leer a Casona
Por Ángel Marino
En 1937 se estrenó la obra de teatro de Alejandro Casona “Prohibido
suicidarse en primavera” que con el tiempo se iría convirtiendo en un
clásico. Allí se relata la historia de
un hogar para la recuperación de personas con tendencia al suicidio.
Imaginariamente a un lugar así debería ir Macri políticamente.
Luego del G20 había empezado a reconciliarse con parte de su base electoral que
se había vuelto esquiva luego que habilitara el debate del aborto. Eran esos electores que tenían el presidente
que querían, gozaban de su zona de confort y una inamovible escala de
valores.
De la noche a la mañana todo cambio. Un imprevisto debate sobre el aborto los
obligó a salir a la calle, a tomar postura, a pelearse con amigos de toda la
vida, a no hablarse con algunos de sus hijos…En definitiva, su presidente los
había decepcionado y fuerte. Estaban
dispuestos a perdonarle cualquier cosa menos esto. Hay cuestiones en la vida que no se negocian
y este era uno de esos asuntos.
Decíamos que en los quince días post G20, el presidente pudo
disfrutar del regreso de parte de ese electorado. Volvían a darle cierto crédito. Disfrutaron de ver a su presidente codearse
con los grandes del mundo como uno más. El orden y la civilidad demostrados
dejaban atrás la locura del Boca-River de la semana anterior.
La encuesta de Poliarquía que mostraba el aumento de 7
puntos de imagen positiva le arrancaba una sonrisa a un mandatario preocupado
por el llamado a indagatoria de su padre y su hermano por los cuadernos K. Pero un imprevisto lo llevó a una apurada
toma decisiones.
El relato de Thelma Fardin sumado al reclamo del Colectivo
de Actrices Argentinas fue una bomba de profundidad. De un modo increíble, toda
la población se volcó a apoyar a la actriz sin mucho análisis. Se decía basta de una vez y para siempre a
los abusos y se declaraba tolerancia cero para determinadas situaciones.
Con unos reflejos pocas veces vistos en Mauricio Macri,
presentó una agenda de género con 34 medidas y 200 compromisos de acciones por
parte de sus ministros. Es una agenda que propia de un movimiento social
multipartidario, pero cuyas cabezas son naturalmente opositoras a este
gobierno. Una actitud así políticamente no es novedad, pero no siempre es
eficaz.
Luego de perder la elección de 2009, Néstor Kirchner le
sugirió a Cristina que retomara la iniciativa política avanzando con temas que
eran propios de los algunos de los líderes opositores de ese momento. Duhalde
llevaba años hablando de la Asignación Universal por Hijo y Cristina la creó
por decreto. Y Carrió en ese momento
hablaba del matrimonio igualitario, cuestión que el Ejecutivo impulsó con éxito
en la agenda parlamentaria. Toda una vieja táctica de triangulación aprendida
de los mejores políticos estadounidenses.
El actual intento de Macri de hacer lo mismo conlleva el
riesgo de volver a enojar a esos votantes con los que había tenido su primavera
estos días. Además hay un nivel de
profundidad en la grieta que difícilmente alguna - de las que llevan la agenda
verde en Argentina – adhiera a partir de ahora al presidente.
Además varias de las medidas que propone ya existen. De ahí la burla de los abogados laboralistas
cuando se enteraron que el presidente proponía la igualdad salariar entre
hombres y mujeres para igual cargo, cuestión que ya existe en el derecho
laboral argentino hace muchos años. Nada
nuevo bajo el sol.
Todo esto puede tornar el plan en algo tan intrascendente
como inconsistente. Letra para la
campaña opositora y burla para el movimiento social feminista. En conclusión,
sociedad más dividida.
Con su base electoral quebrada, profundizando su pelea con
la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, demuestra no haber leído a
Casona. Como decía el fino autor teatral está prohibido suicidarse en primavera. Sin embargo, el presidente argentino sigue intentándolo
en el terreno político…Por el bien de su fuerza política y su electorado sería
conveniente que no siga haciendo estos intentos.

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