Política argentina en tiempos de antihéroes

Por Matías de Urraza


A fines de los noventa, adolescentes de Argentina y del mundo entero consumían horas de su vida leyendo “Harry Potter” así como también clásicos del estilo de las “Crónicas de Narnia” y “El Señor de los Anillos”.  Literatura protagonizada por antihéroes, sin superpoderes, que iban creciendo ante las dificultades muy lejos de la tradicional propuesta heroica de los comics de Marvel.
De algún modo, en la elección que acaba de terminar ganaron los antihéroes.  Los principales ganadores del 27 de octubre no responden a los cánones normales de la comunicación política actual.  Tampoco tienen grandes bases electorales ni son representantes genuinos de los grupos políticos que los llevaron al poder.
Si empezamos con Alberto Fernández, vemos a un político de superesctructura, muy lejos de ser un líder carismático.  Con ojeras permanentes, no usa camisas entalladas ni pantalones achupinados.  Tampoco son parte de su outfit los zapatos en punta.  Mucha corbata e infaltable saco.  Como corolario, un bigote que recuerda más a la política de los ´80 que a la ya enterrada “nueva política”.
A pesar de ser el elegido por la Jefa, está lejos de ser un kirchnerista de paladar negro.  Tampoco esperemos de él un líder carismático con extraordinaria oratoria y retórica.  Sabe que tiene una misión y es justo aquella en la que se siente más cómodo: lograr los consensos para resolver algunos de los muchos problemas que tiene su país.
Del otro lado, Axel Kicillof.  Un hombre con un carisma notable, pero antihéroe en otro sentido.  A pesar de tener edad para formar parte de La Cámpora no es miembro de esa agrupación.  Por muchos es calificado como un nerd con poco interés en las roscas partidarias. La academia es su base para la administración del Estado.
Todo un símbolo es su entrada al escenario el día del triunfo electoral.   No se escuchaba de fondo canciones de los 2000 interpretadas por la Mancha de Rolando.  Sonó “Rezo por vos” interpretada por Charly García y Spinetta.  Todo un revival de los ´80.  Otras ideas, otra lógica, otra profundidad.
Así son los grandes ganadores del domingo pasado. No están demasiado pendientes de su imagen.  Tienen otra música.  Tienen otra lógica.  Son auténticos.  Conquistaron el poder.  Hay que ver qué harán con su conquista.






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