Obama y Netflix: una alianza lista para triunfar


Por Matías de Urraza

Todo comenzó en enero de 2018 cuando Netflix puso en pantalla una entrevista de David Letterman al último ex presidente de los Estados Unidos.  A partir de allí, la exitosa plataforma de contenidos norteamericana se convirtió en socia comercial y ahora política del demócrata.
En mayo de ese mismo año, los Obama firmaron un acuerdo de producción con Netflix. Un año después, el matrimonio anunció que su productora, Higher Ground Productions, estaba desarrollando siete proyectos para la plataforma de streaming: tres películas y cuatro series que incluían documentales, ficciones y programas para niños.
La cereza del postre resultó ser el documental sobre Michelle Obama, justo en el momento en que más se habla de ella como candidata a vicepresidente de Joe Biden.
Barack Obama se ha convertido en un virtual jefe de campaña del candidato demócrata. Es quien le viene aconsejando tender lazos con Andrés Manuel López Obrador y así captar un voto esquivo para Trump como es el de los latinos.
En ese sentido, hay que destacar el acertado análisis de las coyunturas mundiales que siempre tuvo el ex presidente norteamericano.  Él entiende que viene un mundo de minorías y mucho más colaborativo. 
El ex mandatario estadounidense está empeñado en concretar la fórmula entre Joe Biden – quien es católico y atraería votante de ese sector –y su mujer la afroamericana Michelle Obama.  La lógica progresista del partido demócrata ayudará a rescatar los votos restantes entre las minorías.
Michelle agregaría a la fórmula un componente de frescura y carisma que hoy le falta al principal candidato demócrata la presidencia norteamericana.  En el último trackeo del 20 de abril, Joe Biden aventajaba a Donal Trump entre 4 y 11 puntos.  Tener una Obama en la fórmula terminaría de estirar y consolidar la ventaja.  El resto lo hará el gran número de fallecimientos y desocupados que dejará la pandemia.
Respecto del rol de Netflix en todo esto, es el gran compañero de los votantes de todo el mundo en la vida cotidiana cuando vuelven de sus trabajos.  Poco a poco han reemplazado a los canales de noticias y programas de política. Es un rol que tomó más fuerza con el confinamiento del 60% de la población mundial al mismo tiempo.
Barack Obama fue pionero en descubrir la importancia de Twitter en una campaña electoral, lo usó masivamente e inauguró una nueva etapa comunicacional: el  uso de las redes sociales se transformó en una herramienta indispensable para cualquier campaña.  Ahora ocurrió lo mismo con Netflix:  bloqueó a Trump allí y dió el golpe final con el documental de su esposa.
Ahora queda uno de los temas más trabajosos de una campaña política: la construcción de un relator esperanzador.  En esta ocasión, es discurso es más que necesario para tantas familias desconsoladas por el fallecimiento de sus seres queridos y los millones de personas que se quedaron sin trabajo.
Obama tendrá que reescribir su libro “La audacia de la esperanza” y así poder llevar al Partido Demócrata nuevamente a la cima del poder. Tan fácil y tan difícil como encontrar la serie de Netflix que se adecúa al gusto de cada uno.

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